La Comisión Global de Educación Teológica (GTEC) de la Conferencia Evangélica Luterana Confesional (CELC) existe para fomentar la amistad teológica entre nuestros educadores teológicos, poniéndolos en contacto unos con otros y ofreciéndoles oportunidades de diálogo.

Estimado hermano en Cristo:
Apocalipsis 7: La multitud vestida de ropas blancas
9 Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, 10 y a grandes voces gritaban: «La salvación proviene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.» 11 Todos los ángeles estaban de pie, alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y delante del trono inclinaron el rostro y adoraron a Dios. 12 Decían: «¡Amén! A nuestro Dios sean dadas la bendición y la gloria, la sabiduría y la acción de gracias, y la honra, el poder y la fortaleza, por los siglos de los siglos. ¡Amén!»
13 Entonces uno de los ancianos me dijo: «Y estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son? ¿De dónde vienen?» 14 Yo le respondí: «Señor, tú lo sabes.» Entonces él me dijo: «Éstos han salido de la gran tribulación. Son los que han lavado y emblanquecido sus ropas en la sangre del Cordero. 15 Por eso están delante del trono de Dios, y le rinden culto en su templo de día y de noche; y el que está sentado en el trono los protege con su presencia. 16 No volverán a tener hambre ni sed, ni les hará daño el sol ni el calor los molestará, 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los llevará a fuentes de agua de vida, y Dios mismo secará de sus ojos toda lágrima.»
Apocalipsis 7:9–17 (RVC)
Estimado hermano en la fe y en el ministerio:
Hoy meditaremos juntos en el Salmo 23 y en la segunda mitad de Apocalipsis 7, uno al lado del otro. El Salmo 23 nos ayuda a entender Apocalipsis 7. Apocalipsis 7 nos ayuda a entender el Salmo 23. Reflexionemos por unos momentos en las semejanzas y en las diferencias. Mientras usted avanza hacia el final del año escolar (en la mayoría de los casos), recuerde que marchamos hacia el fin de esta era. Sea renovado por las promesas de Dios, promesas que nos han sido dadas y aseguradas en un Salvador que ha resucitado de entre los muertos.
El Salmo 23 y Apocalipsis 7: quiero llamar su atención a dos semejanzas y tres diferencias.
La primera semejanza es la imagen del Pastor. En el Salmo 23 cantamos acerca del Señor, que es nuestro Pastor. Él lo hace todo por nosotros. Conforta nuestra alma, nos guía por sendas de justicia, nos protege con su vara de pastor. En Apocalipsis 7, este Pastor también es llamado el Cordero. Está sentado en su trono. Cuida de su rebaño en el cielo.
La segunda semejanza es que el Pastor está con sus ovejas. En el Salmo 23 esas son las palabras centrales: tú estás conmigo. Porque él está con nosotros, hallamos consuelo en su vara de pastor. Él nos protegerá. En Apocalipsis, el rebaño está reunido en torno a Jesús, y él extiende su tabernáculo sobre ellos. Los cubre con su presencia.
Antes de pasar a las diferencias, detengámonos a considerar cuán importantes son estos hechos. Usted es parte de la iglesia y sirve como ministro público en la iglesia porque conoce y ama a este Buen Pastor, y porque este Buen Pastor lo conoce y lo ama a usted. Usted está en Cristo y Cristo está en usted. Su Buen Pastor está con usted.
El Salmo 23 consuela en los funerales porque proclama a un Buen Pastor que está con nosotros todos los días de nuestra vida, mientras morimos y después de haber muerto, para siempre. Nuestro Pastor y Rey está siempre con nosotros. Su bondad y su misericordia nos acompañan todos los días de nuestra vida, y viviremos en la casa del Señor.
Apocalipsis 7 registra dos visiones para los cristianos que viven en la iglesia militante. La primera visión muestra a los santos que pelean la batalla de la fe en este mundo: 144.000 en 12 tribus; nadie en el ejército de Dios queda sin contar. La segunda visión nos muestra una gran multitud (de todas las naciones de la tierra) vestida de ropas blancas y de pie delante del Cordero. Han salido de la gran tribulación; su lucha ha terminado. En Apocalipsis 4 y 5 no se mencionaba a esta multitud incontable. Pero aquí, en Apocalipsis 7, se la pone de relieve. El anciano pregunta a Juan, y Juan le devuelve la pregunta: ¿Quiénes son y de dónde han venido?
El anciano responde diciendo que estos son todos los que han salido de la gran tribulación de este mundo pecaminoso; están en el cielo porque la sangre del Cordero los ha hecho perfectos.
Estos son los creyentes para quienes Jesucristo fue su Buen Pastor. Jesús estuvo con ellos todos los días que vivieron en la tierra. Pero ahora están en el cielo, y las cosas son mejores.
Mientras estamos en este mundo, Jesús nos guía por sendas de justicia. Por su Palabra y por medio de los ministros de la Palabra, enseña, reprende, corrige e instruye a sus ovejas. Su carne pecaminosa permanece. Cada día fallan. Cada día se arrepienten. Cada día hallan consuelo en su Dios misericordioso y perdonador. Pero en Apocalipsis 7, el Cordero que los pastorea guía a su pueblo a fuentes de agua de vida. Tienen vida en Dios: vida en plenitud, la vida tal como debía ser.
Hay otra diferencia: mientras estamos en este mundo, nuestro Pastor y Rey nos invita al banquete de su gracia. Cada día leemos su Palabra. Cada día derrama bendiciones sobre sus invitados. Mientras estamos aquí, esto sucede a la vista de nuestros adversarios. No solo nuestra carne pecaminosa, que ya mencionamos, sino también un mundo hostil y el acusador del pueblo de Dios. Cantamos el Salmo 23 y vivimos el Salmo 23 en presencia de estos enemigos.
La escena de Apocalipsis 7 es muy distinta, mucho mejor. No hay sed, no hay sol que dañe, no hay calor abrasador, porque el pueblo de Dios ya no está en el desierto, sino en la tierra prometida. No hay lágrimas, porque han salido del valle de lágrimas. No hay enemigos. Ninguno. Se han ido para siempre. Mientras estamos en este mundo, Jesús nos guía por muchos valles oscuros. Pero después de que nos haya guiado por el valle más sombrío, el último enemigo que jamás enfrentaremos —la muerte— quedará atrás para siempre.
Ya no será necesario luchar contra el pecado ni arrepentirnos cada día de nuestros pecados. Estaremos en la presencia de Dios. Veremos a Dios cara a cara. Nuestro Pastor extenderá su tabernáculo sobre nosotros. Habitaremos con Dios, y él con nosotros. Esa es la promesa que Apocalipsis 7 nos da, y nos brinda gran consuelo, gran esperanza y gran fortaleza mientras cantamos en las filas del ejército de Dios de este lado del cielo.
Pero cuando lleguemos a salvo al mundo venidero —cuando estemos del lado del cielo— nosotros y todos los de esta gran multitud veremos cara a cara a nuestro Salvador resucitado, el Buen Pastor que dio su vida y volvió a tomarla por nosotros. Esto no es una ilusión; es una esperanza cierta.
Y esa es otra diferencia. En el Salmo 23 decimos: «Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh Señor, viviré por largos días». Lo sé. Lo decimos con confianza y con esperanza. En Apocalipsis 7, las alabanzas de todos los santos de Dios y de todos sus santos ángeles comienzan y terminan con «Amén», porque todo se ha consumado.
El Salmo 23 es el cántico del rebaño de Cristo en peregrinación. Sigamos cantándolo.
Apocalipsis 7 presenta la realidad del Salmo 23 para el pueblo de Cristo cuando su peregrinación ha terminado y la eternidad ha comenzado. Amén.
Oración: Señor Jesucristo, Pastor de la Iglesia, en las aguas del Bautismo nos has dado vida nueva, y en tu mesa nos alimentas con el manjar de la salvación. Guíanos por sendas seguras a través de la oscuridad de este mundo, disipa los terrores de la muerte y llévanos al fin a tu casa, donde vives con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Brad Wordell se desempeña como profesor de Antiguo Testamento y director de educación continua en el Seminario Luterano de Wisconsin. También es miembro de la Comisión de Relaciones Intereclesiásticas (CICR) de WELS y presidente de la Comisión Global de Educación Teológica (GTEC) de la Conferencia Evangélica Luterana Confesional (CELC). Brad y su esposa Andrea han sido bendecidos con cinco hijos adultos y un nieto.
Educación para la vida: Martín Lutero, educador
Este primer ensayo fue escrito para conmemorar el 150.º aniversario del Seminario Luterano de Wisconsin en 2013, y fue reimpreso para celebrar el 500.º aniversario de la Reforma luterana en 2017. En él, el profesor Arnold Koelpin nos invita a redescubrir el doble legado de Lutero como reformador y como educador. Basándose ampliamente en las propias palabras de Lutero —sus cartas, sus charlas de sobremesa, sus sermones y sus tratados—, Koelpin traza un retrato vivo y personal de Lutero como padre, profesor y reformador del método educativo, y muestra cómo sus convicciones sobre el evangelio moldearon todo: desde la manera en que disciplinaba a sus hijos hasta el trato que daba a los estudiantes universitarios con dificultades. Los educadores teológicos luteranos del siglo XXI leerán este ensayo de manera reflexiva, no principalmente como un estudio histórico, sino como un espejo: una oportunidad para preguntarnos si nuestra propia filosofía y práctica educativa tienen los mismos compromisos evangélicos. Lutero fue creativo en lo pedagógico, cálido en lo relacional, riguroso en lo intelectual y, por encima de todo, movido por la convicción de que las metas de toda educación son conocer a Cristo y servir al prójimo. Un ensayo como este nos recuerda nuestro alto llamado como educadores teológicos luteranos: crecer nosotros mismos en la gracia de Dios y formar la mente y la conciencia de la siguiente generación de ministros del evangelio.
Arnold Koelpin sirvió como pastor de WELS y profesor universitario durante 45 años, 39 de los cuales los dedicó a enseñar religión e historia en Martin Luther College, en New Ulm, Minnesota. El Señor lo llamó al cielo en noviembre de 2017.
El luteranismo en los Estados Unidos
Un vistazo a los cambios en el luteranismo estadounidense durante los últimos 40 años.
El segundo artículo es este texto reciente de Forward in Christ sobre el cambiante panorama del luteranismo en América. En futuros boletines del GTEC esperamos explorar el panorama del luteranismo en otras partes del mundo.
El Rev. Paul Prange es esposo y padre de tres hijos, y ha servido como pastor de WELS desde 1988. Enseñó en Michigan Lutheran Seminary, donde fue presidente durante quince años. También fue Administrador de Educación Ministerial de WELS y presidente del Consejo Misionero Conjunto. Actualmente sirve como Director de Adoración de WELS y como consultor de iglesias.
Si tiene preguntas o comentarios sobre este boletín, escriba a brad.wordell@wls.edu.
Las citas bíblicas son de la Reina Valera Contemporánea® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2009, 2011. Usado con permiso.

0 Comentarios